Esta reforma de ático en Gràcia transformó una vivienda de 58 m² en planta superior en un hogar soleado, minimalista y cuidadosamente diseñado. La propiedad está en un edificio de los años cuarenta cerca de Carrer de la Providència y cuenta con una terraza de 25 m² accesible por una escalera interior. La vivienda disfruta de sol desde la mañana hasta la tarde y de vistas abiertas sobre los tejados de Gràcia.
Distribución y flujo
La planta compacta es muy eficiente: salón con cocina abierta, un dormitorio, un baño y una escalera directa a la terraza. La reforma se diseñó para maximizar la luz, mejorar la circulación y reforzar la conexión con el espacio exterior superior.
Materiales y acabados
Paredes y techos se terminaron con pintura a la cal blanca, creando una textura suave e irregular que realza la luz natural. El suelo interior combina tonos claros y una lectura tranquila.
La cocina es minimalista y refinada, con muebles lacados blanco mate, estanterías abiertas de fresno macizo y encimera Silestone blanca apomazada. La paleta es contenida, luminosa y serena.
Terraza en cubierta
La terraza es el elemento definitorio del proyecto. Pavimento exterior porcelánico gris claro, jardineras de acero blanco, mobiliario de ratán y cuerda, y una vela textil crean un espacio mediterráneo pensado para vivir al aire libre.
Carácter
El carácter general mezcla contención Japandi con calidez mediterránea. Cada material fue elegido con intención y el resultado es una vivienda soleada, minimalista y tranquila.